Por Rodrigo Guendelman
Lo vengo diciendo hace rato: los hombres somos una especie sin el futuro asegurado. El mundo está cada vez más feminizado, ellas empezaron hace rato a adquirir poder en todos los frentes y, considerando el altísimo número de ventajas comparativas de las féminas (inteligencia emocional, flexibilidad, empatía, capacidad de trabajo en equipo), nos vemos obligados a reinventarnos o morir. Es más, qué manera de ser atractiva y desafiante esta mujer empoderada, dueña de su vida y de sus tiempos, de esas que tienen a su trabajo como primera prioridad y que no andan con el vestido en la cartera. Una chica frontal, ambiciosa, tan segura de sí misma como sexy. Perfecta como amiga o como amante. Pero, cuidado, aquí viene la trampa: se trata de un pésimo partido a la hora de formar pareja.
Las mujeres de carrera, esas que triunfan en la universidad, el posgrado, la oficina y que se quieren comer al mundo son de altísimo riesgo, dinamita a punto de explotar. Una serie de estudios e investigaciones publicados en medios de prestigio indican que se divorcian más, son más infieles, no quieren tener hijos y, si los tienen, son menos felices al respecto. Por eso, un artículo de la revista norteamericana Forbes dice al respecto: “Cásate con una linda o una fea, una baja o una alta, rubia o morena, lo que sea, pero no te cases con una career woman (mujer de carrera)”.Ups. Fuerte, ¿no? Veamos algunos datos duros para argumentar tamaña tesis. Dice la publicación Journal of Marriage and Family que si este tipo de mujeres ganadoras “renuncia a sus trabajos y permanece en casa con su familia, serán infelices”. Le sigue otro medio muy serio, Social Forces, que anota que ellas lo pasarán mal si ganan más dinero que sus parejas masculinas; y para peor, el mismo Journal of Marriage and Family sentencia que nosotros, los hombres, lo pasaremos pésimo si nos superan en ingresos. No es todo. El American Journal of Sociology descubre que las probabilidades de los machos de enfermarse aumentan considerablemente cuando se emparejan con una winner. Para rematar, y esto ya parece chiste –aunque no deja de tener sentido- nuestra casa estará más sucia, dice el Institute for Social Research.
¿Todavía le parece afrodisíaca la ambición femenina, señor? Si le faltara aliño a la sopa, vaya este ají cacho de cabra expresado por Gary Becker, Premio Nobel de Economía: “Cuando ambos esposos tienen una carrera, el valor total del matrimonio disminuye para los dos, pues no se realiza el total del trabajo requerido, lo que hace la vida más dura para ambos y el divorcio más probable”. Seamos realistas, si mantener una relación de pareja hoy en día ya es bastante difícil (¿alguien tiene todavía más amigos casados que separados?), tener éxito con una señora empoderada, ganadora, jefa, que pasa cientos de horas en la oficina, es dificilísimo. De hecho, el ítem “tiempo en la oficina” parece ser directamente proporcional a la tentación y la infidelidad. “El ambiente laboral entrega un gran número de parejas potenciales” dice el Journal of Marital and Family Therapy. Para peor, las personas más educadas tienden a ser más infieles: quienes tienen educación universitaria son 1,75 veces menos leales que los que sólo tienen diploma escolar. Y quienes ganan más, también engañan más.
¿Sería todo? No. Queda la guinda de la torta. Un estudio reciente de Social Forces, medio especializado en investigar temas complejos, arroja la siguiente reflexión: las mujeres, incluso las feministas, son más felices cuando sus maridos son los principales sostenedores del hogar. Ufff. Tan enredado como la intrincada, desafiante y exquisita mente femenina. Si ya es un reto que dos personas se entiendan, si el hecho de haber tenido padres separados aumenta las probabilidades de fracaso en el matrimonio, si la edad es decidora, la diferencia religiosa puede alejar más que acercar y la situación socioeconómica de cada uno pone su granito de dificultad, bueno pues, ahora ya lo saben, a las mujeres súper empoderadas hay que partir descontándoles puntos, conocerlas requete muy bien primero y ponerlas a prueba varias veces. Parecen de lo más top, y perfectamente lo pueden ser como individuos, pero en pareja hacen tilt. Antes, incluso, de la segunda bola.
Una razón más para pensar en volar alto. Una nueva investigación muestra que la ambición te hace más feliz. Según la profesora Cecile K. Cho de la Universidad de California, las personas que se fijan objetivos ambiciosos son más felices que aquellos con menores expectativas.
El experimento consistió en comparar a personas que se fijan metas ambiciosas con las que se fijan metas conservadoras. Una vez que los objetivos fueron alcanzados, se midió el nivel de satisfacción. Resultado, los más felices eran los que se propusieron metas altas.
Las personas establecen metas considerando dos factores: la esperanza y el valor, dice ella. “Esperanza” se refiere a la probabilidad de tener éxito, y el “valor” se refiere a lo bueno que será si se llega a la meta.
“Generalmente las apuestas seguras, son las menos valiosas”, dice. “Así que una vez que se haya logrado un objetivo relativamente fácil, es natural pensar en el costo en términos de valor” y evidentemente la satisfacción se reduce.
“La moraleja de esta historia es que no te quedes corto” dijo Cho. “Hay que apuntar alto”.
Fuente: http://www.sciencedaily.com
Wikipedia define así a los anuncios clasificados asi:
“Los anuncios clasificados son anuncios que se publican en la prensa escrita (diarios, periódicos o revistas) y en medios digitales para ofertar y demandar productos y servicios”
Desde que apareció internet, todo ha cambiado y los anuncios clasificados no han sido ajeno a esta realidad, pues hoy por hoy con un solo clic se pueden ver y ofertar productos, bienes y servicios a un alcance mundial, relegando a la prensa escrita a un segundo plano, pues las personas que antes debían pagar por publicar sus anuncios en la prensa escrita, hoy es posible publicarlas virtualmente, gratis.
Estos sitios reúnen a personas particulares y empresas, haciendo de cada una de ellas un “mercadillo virtual”, donde se puede encontrar gangas, vender las cosas que ya no te sirven o encontrar aquel objeto que siempre andabas buscando por las tiendas.
Un claro ejemplo de esto es Mercadir.com, el primer portal de anuncios clasificados de Puno, que pretende ingresar al mercado peruano, con una filosofía diferente y garantizando una experiencia amigable y sencilla. Los anuncios clasificados son generados por los usuarios de todos los departamentos dentro del Perú. Contienen categorías como Inmuebles, Automotor, Empleos, Productos, Comunidad y Cursos. Mercadir.com ofrecen un servicio de anuncios clasificados local pero con vocación nacional, permitiendo la publicación y búsqueda de anuncios en todo el Perú.
El usuario puede elegir la categoría a la que pertenece su anuncio, después una subcategoría, pasando a un breve formulario donde se describe el anuncio con posibilidad de añadir fotos y datos del contacto. Después los anuncios son publicados automáticamente en el portal.
No esta demás recalcar los beneficios para los usuarios: es gratuito, llegan a miles de personas, pueden personalizarse, y sectorizar.
Sabemos que el agua no proviene de una fuente infinita o inagotable, solo el agua dulce representa el 2% de la que hay en el mundo y de ella el 1.4% esta congelada en los glaciares.
Conociendo estas cifras, sorprende que para producir una laptop, se necesite 2.000 litros de agua o que para producir un litro de cerveza que nos tomamos los fines de semana, se necesitó 300 litros de agua. Porque para obtener esta cerveza, se realizaron varios procesos previos -desde plantación de la cebada, crecimiento, selección del grano, pasando por la maceración, fermentación, hasta obtener la cerveza y finalmente el envasado-, o esta otra increíble estimación, que para hacer una lata de Coca-Cola se usan 200 litros de agua en todo el proceso, desde la tinta del barniz de la lata, hasta el proceso de limpieza.
Estos indicadores que determinan la cantidad de agua que se consumió y contaminó para elaborar un producto, se le ocurrió a Arjen Hoeskstra, cientifico de la UNESCO, y aplica estas métricas denominada “La Huella del Agua“, tanto en la cadena de producción como en el abastecimiento diario.
La huella del agua indica donde, cuando y cuanta agua se usa para elaborar un producto, o para que una ciudad sobreviva, o para que una organización ande, y busca mostrar la intervención humana en la limitada agua dulce que existe. Muy importante si consideramos que en un par de décadas, millones de personas vivirán en zona de escasez o estrés hídrico.
Aqui dejo algunas estimaciones, extraídas de http://www.huellahidrica.org/
1 kilo de algodón necesita 10.000 litros de agua
1 kilo de arroz necesita 2.500 litros de agua
1 litro de leche necesita 1.000 litros de agua
1 kilo de carne necesita 15.400 litros de agua
1 litro de cerveza necesita 300 litros de agua
1 kilo de azúcar necesita 1.800 litros de agua
1 kilo de pan necesita 1.600 litros de agua
1 par de zapatos de cuero necesita 16.000 litros de agua
1 kilo de queso necesita 5.000 litros de agua
1 manzana necesita 70 litros de agua
1 huevo necesita 200 litros de agua